jueves, 8 de noviembre de 2007

capitulo 1 - El Regreso

Lo de este tio es increible. Apenas nos conocemos algo más de diez horas, y desde entonces no ha parado de hablar. Empezó contandome que se llamaba Manolo , que era sevillano y "mu der betis" , para continuar una maratoniana charla sobre su familia, su perro "Gordillo", los peligros del oficio, el cambio climático, Curro Romero, los camioneros "maricas", el precio actual de unas cañas en Sevilla, una curiosa teória sobre la orientación sexual de Lopera,la inmigración,el carnet por puntos, la diferencia entre la rumba catalana y la andaluza y doscientas historias más que sencillamente no puedo, o no quiero recordar.
Incluso durante la comida había sido capaz de meterse un chuletón entre pecho y espalda mientras me contaba que el día más feliz de su vida había sido cuando en la Feria, conoció a Manolo Caracol. La verdad es que el tipo era todo un figura. Además,tenía que reconocer que si no me hubiera recogido esta mañana en La Jonquera, a estas horas seguramente seguiría alli tirado.Pero aun
con todo esto, no creo que mi cabeza pueda aguantar mucho más esta espídica verborrea. Afortunadámente, miro a traves del parabrisas y en el negror de la noche distingo una silueta que me hace respirar de alivio:El castillo de Jumilla.
Años sin verlo, y una iluminación que me resulta completamente desconocida, consiguen que lo contemple con un halo casi mágico. De una forma refleja y autonoma, mi mente reproduce imagenes de antiguas excursiones escolares y oigo el estruendo de brillantes fuegos artificiales.
Cuando creo que estoy a punto de entrar al pueblo, la carretera comienza a tomar una dirección que me resulta absolutámente extraña, siguiendo su camino por detras de la ladera del castillo. Ante mi sorpresa, Manolo, por supuesto, no tiene ningun problema en explicarme que ya hace unos años que no es necesario atravesar la población gracias a una circunvalación, haciendo mucho hincapie, en que él de vez en cuando, ha vuelto a entrar para comprar algo de "buen tintorro".
Unos kilometros más adelante, Manolo vira y abandona esa carretera, enlazando con otra que al fin creo recordar: la carretera de Cieza.
- Bueno chaval, creo que llegó el momento de la despedida - me dice mientras aparca el camión junto a un grupo de árboles.
Agarro mi petate y le deseo buen viaje. Él me desea buena suerte ¿Acaso resulta tan obvio que la necesito? Lo veo alejarse en la oscuridad de la noche. Todavía le aguardan seis de horas de viaje en la más completa soledad. Ahora puedo comprender mejor su apremiante necesidad de hablar. Supongo que en el fondo, todos buscamos lo que normalmente no acostumbramos a tener. Tal vez por eso, este hoy yo de vuelta.
Reconozco la Iglesia de San Agustín y compruebo que todavía sigue en pie, piedra sobre piedra, ejercerciendo de silenciosa vigía en esta entrada del pueblo.Continuo avenida arriba, y mi pulso comienza a acelerarse. La madrugada convierte las calles en territorios baldios y en ningun momento me cruzo con persona alguna. Para mi, desde luego resulta todo un alivio. Todavía no estoy preparado para encontrarme con nadie. Conforme avanzo, mi cabeza brega por poner orden en el torrente de recuerdos que comienzan a aflorar en mi interior. Reconozco muchos sitios, pero otros a la vez , me resultan completametamente ajenos.Observo como el hormigón se ha hecho fuerte en lo que otrora fueron parajes donde en mi niñez una veces fui indio y otras vaquero. Balcones y farolas suplantan a los árboles donde antaño trepaba con el estupido, pero tadavía noble motivo, de agradar a alguna niña .Todo, absolutamente todo, ha desaparecido bajo el imparable manto del progreso. Al fin y al cabo, han pasado veinte años desde que me marche. En el fondo, esto era lo menos que esperaba.
Llego al jardin del rey Don Pedro y me resulta inevitable revivir mis primeros porros, furtivos juegos amorosos o las horas hablando de música bajo el cobijo de sus pinos. Intento atraversalo pero extrañamente, éste se encuentra cerrado. Lo rodeo y subo por el Aljibico y una vez en la calle de la Feria, decido enfrentarme cuanto antes a lo inevitable. Tomo rumbo hacia la casa de mis padres. Por supuesto, no es mi intención llamar ahora. Esperare hasta mañana y mientras tanto me quedaré fuera, imaginándome las mil y una posibles reacciones, que unos padres pueden padecer cuando su único hijo, que se largo una fría mañana del 86 y del que apenas han tenido noticias, vuelve veinte años despues. El hijo que tanto les costo concebir , pero que les abandono sin ni siquiera avisar. Su gran esperanza blanca que sin embargo, acabo por teñir de negro su sencilla existencia. Si, ese y no otro, era yo.
Poco a poco me aproximo al lugar. Un remolino de nervios campa a sus anchas por todo mi estomago. Busco en mi petate la media botella de vino que reserve en la comida. Echo un trago largo, respiro hondo y continuo la marcha. Apenas unos doscientos metros me separan de la última esquina que debo girar para avistar la que un día fue mi morada. Mi caminar se ralentiza, como si en realidad, mi cuerpo no deseará llegar nunca.Diez metros, nueve, ocho, siete ....La curiosidad empieza a hacer acto de presencia....Seis, cinco, cuatro, tres,dos...Creo que esto va a ser un shock...Uno. ¿¿¿PERO QUE COÑO ES ESTO???
Contemplo la escena durante un tiempo indeterminado, antes de que mi cabeza pueda reaccionar. Mi casa ha desaparecido. En su lugar, una enorme grua me mira desafiante, como diciendome ,"Te largaste, así que ahora esto es mio, Jodete" .Otra batalla que ha ganado el puñetero hormigón. Doy media vuelta y me largo bastante confundido. ¿Donde estarán? me pregunto durante unos momentos. Inmediatamente despues una sensación de calma se apodera de mi. No puedo evitar pensar que en el fondo, esto es una tregua que retrasará el inquientante momento del reencuentro. Esa sensación, me hace sentir más miserable si cabe. la botella me ayuda a sentirme mejor. Camino sin rumbo en la penumbra de la noche. Junto a unos contenedores de basura, veo unos perros que luchan por un trozo de pán. Hace unos años yo hubiera tomado partida en esa lid. Apuro la botella. Mi vista empieza a describir angulos cada vez mas extraños.Busco mi rostro en el reflejo de un escaparate y ni yo mismo reconozco al tipo barbudo que aparece en él. El vino abre la puerta del cansancio. No en vano, la noche anterior apenas pude dormir tres horas en aquella sucia area de servivio de La Jonquera. Además, cada vez estoy más mareado .Me siento en un portal. Mis ojos se cierran."¿Para que coño he vuelto?" escucho decir a mi voz desde algun lugar remotamente lejano.
El suave tacto de la manta hace que despierte tbastante contrariado. Mi olfato percibe un suave aroma a cáfe. Miro a mi alrededor. ¿Donde hostias me encuentro? Alguien se acerca silbando. Mi cabeza me duele a rabiar cuando escucho una voz dulce que dice:
- Vaya, parece que al fin has despertado.
La miro algo desconfiado, a la defensiva como si fuera Tarzan encontrandome por primera vez con otro homble blanco.
- Menos mal que un chico ecuatoriano que se dirijía al trabajo me ayudo a entrarte. Si no, mucho me temo que todavía estarías hay fuera. Y creeme, a pesar de todo eso que cuentan del cambio climático ese...sigue haciendo mucho frio en Jumilla en enero joven.
La palabra joven consigue que baje la guardia. Hacía mucho tiempo que nadie me llamaba así. La miro y le dirijo una sonrisa. Ella no puede ni imaginar que he dormido al raso en sitios mucho más frios. Amablemente me acerca una taza de cáfe. Aparenta sesenta y pico largos. En su pelo cano, todavía se se aprecian unos cuanto cabellos rubios intentando resistir el inexorable paso del tiempo, mientras unos brillantes ojos verdes cuentan orgullosos, que en su día fueron irresistibles. Sin duda, tuvo que ser bella. Quien sabe, puedo que incluso hace años yo mismo fantaseara con ella cual Dustin Hoffman en "El Graduado" . Tengo que reconocer, que de adolescente siempre tuve una especial atracción por las maduritas, pero a día de hoy, no tengo ni idea de quien es esta señora. Y por lo que parece, a ella le ocurre lo mismo conmigo.
- Muchas gracias- le digo timidámente. Me llamo Germán.
- Encantado Germán, yo me llamo Rosa.
Doy un sorbo al cáfe. Mis papilas gustativas se muestran muy agradecidas. Miro a mi alrededor y veo fotos de niños, que deduzco deben ser sus nietos. No observo, sin embargo, ninguna de alguien que pueda parecer su marido. Doy otro sorbo al cáfe cuando percibo que Rosa contempla mi petate con curiosidad.
- Y bien Germán, ¿Qué haces por aquí?¿Tienes algún amigo que has venido a visitar?
Tantos años fuera, habían conseguido hacerme olvidar la facilidad que tienen las ancianas en Jumilla de preguntar sin ningun tipo de incomodidad o pudor. Mas bien al contrario, consiguen hacerlo con cierto encanto, que logra que no te sientas acosado.
-Pues la verdad, tenía varios antes de marcharme. No sabría decirle si buenos o malos... pero desde luego alguno tenía.
Sus ojos se abren como platos. Puedo notar como su curiosidad se eleva hasta niveles desestabilizadores. Quiere preguntarme donde vivía, quienes son mis padres y todas esas mierdas, pero percibe que conmigo ese limite no lo puede rebasar y desgraciadamente, deberá conformarse con una pregunta obvia.
-¿Pero entonces...eres del pueblo?
Bajo mi cabeza y miro la taza de cáfe, observo su oscuro color mientras mi cerebro analiza el termino "pueblo". Hasta entonces sólo había pensado en mis padres y habia olvidado por completo que también debería enfretarme a amigos, familiares ,conocidos... con Laura...joder, tendría que enfentarme con "el pueblo". Solamente pensarlo, provoca un río de sudor en mi frente, hasta que por fin, tengo valor para levantar la cabeza.
- Así señora, así es.Nacido...criado...y echado a perder en Jumilla.

Capitulo 1 "El Regreso (Obra todavía sin titulo) Hilario Simón 2007

2 comentarios:

Petunia dijo...

para cuando el segundo???

Federico dijo...

Bueno bueno esto se pone interesante, no nos dejes ahora con la miel en los labios y escribe por lo menos un par de capítulos más aki (tampoco te pases no sea k alguien te copie el libro).

Como veras me he paseado por todos los nuevos artículos dando un poco de vidilla al tema.

Ale a escribir mas cosicas que molen (te recomendaria que hablaras mucho de la semana santa en el libro, ya quel zagal es del pueblo, que así te lo compramos tos los frikis).